Un eslogan aglutina entusiasmos pasajeros. Lo sabemos por la política fanfarrona y el sarampión publicitario dondequiera. No te hablo de sueños ni quimeras, sino de este momento en que me miras mirarte, en que somos juntos en esta superficie. Apreciar lo que ocurre y nos ocurre, cristalizarlo, toma tiempo y persistencia. Incluso la luz del Sol, la estrella que nos alumbra los ojos, nos llega con ocho minutos de retraso. Paciencia. Aplaca la frustración que también nos une y no te quites. Sigue conectando mis calles, estas paredes. Estás en San-dulce. En Cangrejos estarás.

    CRISTALIA