Pausada fue la procesión de la modernidad por Cangrejos. Tomado por territorio de tránsito, se aprovechó la vieja Carretera Central —mi espinazo— para sembrarme el hierro y conectar la ciudad colonial con Río Piedras. Aunque con el tranvía del Conde perdí mi nombre negro, fue el tranvía eléctrico, a partir de 1901, lo que consolidaría la identidad santurcina. Durante medio siglo el trolley vio mi moderna fachada en construcción. Idas las vías y la euforia industrial, todavía hoy, setenta y pico años después, quedan entre nos sus paradas imaginarias. Pregunte por la 18 y compruebe; ida la nostalgia, queda la urbana geografía.

    VÍAS IMAGINARIAS