Ojo: Santurce, airado, quema. En casos extremos ha tomado la forma de una tragedia multitudinaria como el incendio del Dupont Plaza en 1986. Muchas décadas antes, cuando mis moradas eran de madera, más de una casa en fuego fue obra de un desquite vecinal. No siempre, sin embargo, la ira tomó la forma del fuego. Muchas disputas callejeras, atizadas por el alcohol, terminaban en golpes y cuchillazos. Las de hoy, más territoriales y comerciales, se dirimen a tiros. Pero yo que tengo ojos-cangrejos y veo en todas direcciones me consta: la ira doméstica, ayer y hoy, es el infierno mayor.

    IRACUNDIA