Nunca fue horizontal la balanza de la justicia en Cangrejos, pero desde los tiempos del Conde de Santurce se volvió impunemente vertical. Desde entonces el norte ha sido rozagante y el sur, aunque no se venda, carga su fardo de mal vivir. Entremedio,  empotrada en un colegio donde se honran togas, una réplica de la Dama de la Justicia equilibra la balanza contra la brisa. Víctima que he sido del acecho y el desecho, me consta que la verdadera no es ciega ni coja. En todo caso, desde el primer trolley fue y sigue siendo una pésima equilibrista.

    NI CIEGA NI COJA